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LO ABSURDO DE LA NORMALIDAD


Las ciencias sociales han asumido como cierto que cuando un factor se repite en muchas ocasiones es considerado normal, y en esa base aparentemente cierta se han creado todo tipo de normas para tener controladas no sólo a las conductas sociales si no a nuestra propia mente. Se nos induce de manera subliminal a imitar lo que todo el mundo hace para ser ‘normales’ obligándonos de forma enfermiza a renunciar a nuestra propia singularidad. En este escenario no hay lugar para la creatividad y el razonamiento, todo el comportamiento está basado en la imitación para tener un sentimiento de pertenencia y de esta manera se obliga a las personas a renunciar a su propio potencial.

Llevamos demasiadas décadas educando a los niños en base a la premisa de la normalidad sin aprovechar los talentos naturales con los que todos nacemos; de esta manera se ha creado un modelo de sociedad en el que si no te identificas con un grupo eres considerado como dañino para ese grupo y si te identificas con el grupo al poco tiempo te encuentras completamente desmotivado ya que no se te puede tener en cuenta como individuo particular.

Como ser humano no hay nada normal en ti, eres una combinación biológica y química que se mueve por impulsos electromagnéticos, con unas experiencias únicas tratando de adaptarse a un medio que por sistema le está negando. Desde tu individualidad puedes decidir que conductas imitas y cuáles no, desarrollando cada día tu propio potencial. No te hace falta pertenecer a ningún grupo ni oponerte a otros. Sólo hay un grupo con el que puedes identificarte y  es el del conjunto de la humanidad, respetando a los demás individuos que son igual de singulares que tú y tienen las mismas necesidades de aprender, de reconocimiento y de afecto.

Has llegado a este mundo con los suficientes recursos como para saber lo que está bien y lo que está mal, no necesitas que ninguna norma te lo diga. En estos momentos hay tal cantidad de información en la tierra disponible que tienes la obligación de razonar por ti mismo sin tener que recurrir a ningún dogma o creencia establecida. La verdad no existe ya que solo podemos cristalizarla en un momento dado, como si le hiciéramos una foto, al segundo siguiente ya ha cambiado. No es cuestión de sumar factores para sentirnos normales, es cuestión de respeto y de libertad individual.




Así que vive, respeta, disfruta, ama, ríe todo lo que puedas y sigue tus propios impulsos naturales que para eso estás aquí.

SENTIDO COMÚN


-Los recursos naturales son patrimonio de la humanidad

-La violencia es una disfunción

-Nadie es mejor o peor, todos somos diferentes

-La vida es cara solamente si no tenemos dinero, el que tiene dinero ni paga intereses ni genera deudas. La economía mundial se sostiene en la deuda y tiene que caer de forma natural para crear un sistema de intercambio sana. No le dedico ni un minuto a lo viejo y centro toda mi atención en nuevas formas de utilizar mi dinero y mi tiempo. No tardaremos mucho tiempo en que las palabras ‘contrato indefinido’ o ‘hipoteca’ bastarán para que salgamos corriendo. Ambos son documentos perversos que limitan nuestras posibilidades a cambio de un montón de años de nuestra vida.

-El pensamiento de las personas que actualmente están en las estructuras de poder es una visión personal de su propio universo, no esperemos que cambien para nuestro beneficio. Sólo tú sabes lo que tienes que hacer en cada momento para generar una vida que valga la pena ser vivida. No delegues en nadie tu responsabilidad. NO NECESITAMOS INTERMEDIARIOS PARA VIVIR.


-La vida es experiencia y sensaciones, si nos enredamos en pensamientos propios o ajenos estamos perdiendo tiempo de vida.

-Dudar es darse cuenta de que hay diferentes posibilidades, siempre que puedo integro todas en una sola, así se minimiza mucho el error.

-Sólo tengo una cosa que hacer, la que estoy haciendo ahora

-Igual que limpias tu cuerpo y tu casa para vivir en un entorno agradable, dedica cada día unos minutos a limpiar tu mente, para ello basta con que focalices tu atención en algo físico y real, como tu respiración o la sensación interna de tu propio cuerpo

-No te resistas a cualquier circunstancia o sensación en la que estés metido, si quieres superarla no tienes más remedio que aceptarla y dejar que te inunde, en ese momento tiene fecha de desintegrarse,  en breve la habrás olvidado; si no lo haces te acompañara  por un tiempo indefinido

-Trata a las demás personas como si fueras tú mismo, la única diferencia entre tú y los demás son las circunstancias

-Vivimos en una sociedad en la que nos creemos superiores por tener mejores circunstancias que los demás, lo natural de una sociedad inteligente y desarrollada sería poner remedio inmediato para que eso no sucediera. Es hora de que todos seamos un poco más inteligentes y nos demos cuenta lo antes posible

-Si tenemos que generar un futuro para todos los niños del mundo, que sea con abundancia, respeto por todo y libertad individual para desarrollarse como personas



-El SENTIDO COMÚN es simple y beneficioso para todos, ¿Cuánto tiempo necesitas para integrarlo en tu vida?

SOY NADA


Qué fácil es confundirnos y atormentarnos con absurdas ideas que nada tienen que ver con nuestra auténtica naturaleza, y que gran descubrimiento es darse cuenta por fin, que no somos nada. No soy mi nombre, ni mi historia, ni las cosas que me rodean, ni lo que escucho ni lo que pienso. En el momento que suelto todos los pensamientos lo que queda es un infinito espacio vacío donde las cosas pasan sin tener que hacer absolutamente nada. Es en ese espacio donde las cosas vuelven a la normalidad ante mi atenta mirada, es donde dejo de creer y empiezo a vivir. Cada pensamiento, cada acontecimiento es una interferencia dentro de ese espacio, que por sí mismo es pacífico, bondadoso y acogedor. Soy el espacio sin el cual nada puede ocurrir y desde el cual puedo ver un universo entero y donde se me ponen delante infinitas posibilidades en las que poner mi atención.

Las personas tenemos una idea tan idealizada de nosotros mismos que somos capaces de hacer auténticas barbaridades por defender esa mentira mental construida a través de lo que los demás nos dicen que deberíamos ser y lo que a nosotros nos gustaría ser. Ambas cosas son mentira; son creencias que puedes soltar en el momento que percibes que eres el espacio donde todo eso ha surgido, ya que si fueras cualquiera de esas creencias no podrías darte cuenta de ellas. Nadie puede ver nada si no se separa un poco para ver, y si te puedes separar no puedes ser eso.



Que perdida de vida tratar de detener el movimiento, aferrarse a objetos, personas o ideologías que entran en nuestro espacio y a las que te vuelves vulnerable y manipulable si te identificas con ellas; y que diferente es vivir disfrutando y aprendiendo de todo lo que entre en ese espacio de paz individual y que apenas percibimos por estar inmersos en nuestro sistema de ataque o defensa de lo que pensamos que somos.



La dignidad de los seres humanos radica en nuestra capacidad de darnos cuenta, de aprender y de disfrutar de todo lo que aparece delante de nosotros De distinguir lo que nos perjudica de lo que nos aporta paz, abundancia, salud y armonía de forma individual y colectiva. Saber que somos espacio es algo que está a disposición de todos y es la máxima forma de expresión de respeto y libertad por nosotros mismos y por los demás. El espacio no tiene la capacidad de dañar a nadie; es el orgullo, la vanidad individual y la identificación con lo que no somos la causa de todos nuestros problemas. Es el momento de reconocerlos y dejar que se evaporen en nuestro espacio igual una mala película. Es tan absurdo y patético el espectáculo que vemos cada día delante de nuestros ojos en forma de acontecimientos causados por un sistema humano obsoleto, dañino y a la deriva; defendido con armas, mentiras y opiniones vertidas por los medios por gente absurda que creen que son algo, que mientras más actúan más pronto desaparecen en la nada.

La humanidad está viviendo la época donde todas las mentiras están al descubierto, donde la gran pregunta que los grandes pensadores se han hecho siempre es simple y evidente -¿quién soy?: nada; ¿qué hago aquí?: disfrutar de lo que aparece en mi espacio; ¿cómo lo hago?: respetando el espacio de los demás.




Igual que cuando un moscardón entra en tu casa abres la ventana y se va, ábrete a la puerta del espacio y deja que lo absurdo se disuelva solo. Si estás aquí es porque mereces disfrutar de la vida y de la tierra, no te niegues ese derecho ni se lo niegues a los demás.


SIN CONDICIONES

Una condición es un requerimiento, algo que tienes que haber asimilado como propio para poder identificarte con una creencia y a partir de ese condicionamiento formar parte de algo que es externo a tu propia naturaleza.

Durante toda la historia de la humanidad el condicionamiento se ha utilizado dada la nula capacidad de las personas para cuestionarse la información que les llega del exterior. Aceptamos como cierta cualquier cosa que nos haga sentir un poco más seguros o reconocidos. Se nos educa desde la más tierna infancia para ser dependientes creando a nuestro alrededor una falsa zona de confort que tarde o temprano se viene abajo por su propia inconsistencia.


Vivimos atrapados en mitos e interpretaciones que no tienen que ver con la realidad por el pánico que nos produce sentir que si los soltamos caeremos en la nada; no nos hemos dado cuenta de que hay un inmenso espacio en nuestro interior de libertad en el momento que se sueltan todas las creencias. Ni el pasado ni el futuro existen, ambos son interpretaciones mentales que te impiden darte cuenta que la vida siempre ocurre en el presente. Cuando uno se atreve a soltar lo que ha aprendido y a reconocer que no sabe nada es cuando verdaderamente puede empezar a disfrutar de la verdadera función del conocimiento como propiedad dinámica e infinita. Saber que lo que aprendo ahora dentro de cinco minutos es diferente es abrirse al vacío a través de la propia experiencia, es darse cuenta de que nada es lo que parece, es dejar de vivir en las apariencias y disfrutar de la realidad.


Se nos enseña que la causa de todo lo que sentimos está en las personas o en las cosas que hay a nuestro alrededor, quedando prisioneros de los condicionamientos y de las circunstancias,  la realidad es que cuando amas a alguna persona el sentimiento está en ti no en la otra persona, cuando tienes miedo a alguien el sentimiento está en ti no en la otra persona, por lo tanto no depende de lo que hay fuera ni de lo que hagan los demás sino de cómo vives tú esos sentimientos internos. Sabes que aunque la persona cambie o desaparezca puedes volver a sentir amor o miedo o empatía o cualquier otro sentimiento ya que es tuyo.

Tomar la responsabilidad de los propios sentimientos es desapegarse de cualquier creencia cristalizada, es relacionarse con el entorno con un inmenso respeto y libertad. Es dejar de exigirle al otro lo que está dentro de ti. Es dejar de buscar fuera y empezar a encontrar. Es dejar de ponerle condiciones a la vida y atreverse a ser la vida.

SIN SENTIDO

El espectáculo que estamos viviendo finalizando este año 2014 es grotesco y absurdo. La humanidad ha llegado al límite de su estupidez disfrazada de infinitas interpretaciones más absurdas todavía. Parece que el mundo está más que nunca polarizado entre los ‘listos’ y los que se lo creen todo sin importar las consecuencias que están viviendo en su propia vida.



   
El dinero cuya función es estar al servicio de las personas se ha convertido en la principal causa de abuso y sometimiento que pueda imaginar la más perversa de las mentes y la causa es no ser consciente de lo que se piensa y de lo que se dice sin ningún sentido; defendiendo intereses que van en contra de la propia existencia y la de nuestros descendientes.



Todos tenemos un yo real y un yo ideal, construido mentalmente a base de experiencias y de los constantes estímulos que nos llegan de nuestro entorno. Cada acto que hacemos desde que nos levantamos hasta que nos acostamos obedece ciegamente las órdenes que nos manda ese yo ideal, que nos obliga a ser los más perfectos, atractivos, ricos, amados y realizados y nos somete constantemente a la comparación con otras personas considerándonos por encima y por debajo. Somos los esclavos de ese yo ideal y mental y no nos damos cuenta de que es falso, no existe, es mentira. Ese yo ideal es más conocido en occidente con el nombre de ego; pero la realidad es el yo real, que es el que trabaja, piensa, sufre, crea, ama y cuida a lo que hay alrededor suyo, ya sean personas, animales o al mismo planeta.



Las emociones son la consecuencia de ese yo ideal y mental, son el lamento o satisfacción que nos envía ese ente abstracto construido a base de interpretaciones y que nos hace vivir un continuo vaivén inestable y sin sentido. El verdadero héroe es nuestro yo real, el que vive en el presente, el que se esfuerza, el que se basa en la inteligencia del corazón y al que por culpa de ese yo ideal y falso no se le deja expresar su verdadero potencial de inteligencia, amor y acción.

Cada vez que te veas atrapado en un pensamiento que altera tu estado emocional, simplemente lo observas, le sonríes y lo dejas marchar, no es una verdad, es sólo un pensamiento.

Es hora de que pongamos las cosas en su sitio, dejemos de ser los esclavos de esa fantasía mental y absurda que nos ha llevado a esta vida llena de falsedades y mentiras que estamos viviendo. La verdad se puede intentar ocultar con infinitas mentiras, pero tarde o temprano salta a la luz dejando a todas las mentiras en evidencia.  

Si tenemos que vivir en un sistema organizado hay que hacerlo de forma real y no dejemos nunca más que la mentira esté al mando. Es hora de ser uno mismo y dejarse de absurdos ideales que nos llevan a la destrucción. No necesitas un yo ideal, está en tu mano a cada instante dar lo mejor de ti de forma real, aportar lo que eres, trabajar para ti mismo con repercusiones positivas en todos los demás. Es mucho más fácil y productivo mandar callar a ese yo ideal falso, que obedecer sus órdenes de ataque contra tu yo real o contra los demás. Ha llegado la hora de diferenciar claramente la verdad de la mentira para destronarla para siempre.



PARANOIA


Vivimos en un momento de nuestra historia donde las personas que creen tener la situación controlada bajo su voluntad, propagan ante el resto de la sociedad su miedo más profundo de que toda su construcción mental y que hasta ahora parecía ser algo firme y cada vez más sólido, conseguido por el arte de convencer a las demás personas de que estaban en posesión de la verdad, caiga por los aires igual que un castillo de naipes.



No hay nada más falso que el intento de control en cuestiones humanas, cualquiera que sea su origen. Son muchos los que se han aprovechado de la debilidad o buena voluntad de la gente para el abuso impositivo de su conducta parasitaria.

Ahora estamos viendo como cualquier intento de manipulación que se pretenda en contra de la propia evolución humana se desintegra a pasos agigantados por cualquier sitio donde mires, y es esa misma estructura que sabe que está completamente obsoleta la que trata de agarrarse a la propia mentira que ha originado causando crímenes, guerras, crisis y comportamientos de total corrupción y abuso en un intento desesperado de subsistencia. Utilizan el miedo para que nos creamos que nos van a salvar de algo, cuando son ellos mismos los que propinan a la sociedad los más absurdos ataques.

Todo este clima colectivo subyace también en nuestro comportamiento individual, donde pensamos que lo que los demás piensan de nosotros es más importante que lo que nosotros pensamos de nosotros mismos. Esta semana hemos conocido que el whatss ha añadido una función donde podemos ver si alguien ha leído nuestro mensaje, y mucha gente se ha sentido muy ofendida por el supuesto control que se nos impone desde fuera; a mi sinceramente me parece ridículo, me da igual que alguien sepa si he leído un mensaje o no lo he leído, me parece algo de lo más absurdo que forma parte de esta paranoia en la que pretenden meternos a todos.

Recuerda siempre que eres tú el que decide tus actos y que siempre que respetes a los demás éstos son absolutamente legítimos, sácate de la cabeza ese yo ideal en el que te comportas según lo que piensas que los demás esperan de ti y aprovecha todo el potencial interno y absolutamente creativo de lo que eres en realidad y que está esperando que te liberes de todas las mentiras externas que no tienen nada que ver contigo.


Tu yo más íntimo y auténtico es real y no le importa en absoluto mostrarse tal y como es, muy lejano a lo que tú piensas que los demás piensan que eres.